CosmosLa situación actual del hombre
Ricardo Mazón Fonseca
Cada ser humano vive circunstancias distintas, pero es inevitable vivir sin la influencia buena o mala de los demás. “Circunstancia” etimológicamente alude a aquello que está alrededor. Lo que nos rodea, por supuesto, marca lo que somos. No es lo mismo nacer en la pobreza, que la opulencia; no es lo mismo nacer huérfano, que con familia. Cada persona está rodeada de cosas, de sucesos distintos. En la actualidad habemos algo más de seis mil millones de seres humanos. ¿Se puede hablar de una situación actual del hombre? Bueno, no todo lo que vivimos es absolutamente distinto. Terencio decía que nada humano le era ajeno, justamente porque creía que no había algo que totalmente le fuera extraño de los demás seres humanos. Él siempre se identificaría y reconocería en todas las situaciones de los hombres. Los seis mil millones que habemos estamos rodeados de amor, desamor, nacimientos, muertes, etcétera. Ahora bien, si nos influenciamos unos a otros y realizamos actos que repercuten en los demás, ¿es posible hablar de una situación en común que vivan esos 6000 millones? ¿Qué en un candidato a diputado local por en Baja California pierda las elecciones en México, afecta a un chino o a un neozelandés? No lo parece, y si así sucede, es algo que resulta casi imposible de medir, sin embargo, a todos nos afecta el cambio climático. Hay situaciones que son regionales y otras que efectivamente son globales. Nosotros, pues, cuando hablamos de una situación actual del hombre, hablaremos de lo que nos afecta a todos o al menos de lo que afecta a grandes regiones de la humanidad.
Se dice que el hombre hoy está en crisis, pero testimonios de conflicto siempre los ha dado. Mas ahora, por primera vez, se ha llegado a un nivel tal que la autodestrucción del género humano, e incluso del resto de la vida en la Tierra, es materializable. La sombra de una guerra nuclear antes dibujada por la Guerra Fría y ahora por su hija heredera, la llamada Guerra contra el Terrorismo, los grandes avances tecnológicos de la civilización occidental y la contaminación ambiental que acarrean, han puesto a la humanidad al borde de un abismo. Ciertamente que la caída de la URSS, disminuyó el riesgo atómico, pero no evita que 840 millones de seres humanos padezca de hambre y por ende de desnutrición
[1], que 4000 a 6000 especies de seres vivos se extingan cada año
[2], amenazando con romper el equilibrio ecológico, ni impide que nuestro territorio nacional padezca de erosión en un 64% de su superficie ni que se generen 11 mil de toneladas diarias de basura tan sólo en el Distrito Federal
[3]. Por si fuera poco el ecocidio, hay en el mundo cerca de 2 400 millones de personas distribuidas irregularmente en el planeta que sobreviven en condiciones miserables
[4]; alrededor de 30 guerras han generado millones de muertos y en el año 2002 la tasa de suicidios se incrementó en 60%; específicamente en México cada dos horas y media una persona se priva de la vida
[5], llegando a sumar unos 3000 compatriotas anualmente
[6]. Cada año, igualmente se realizan alrededor de 200 mil abortos en nuestro país y 1500 mujeres fallecen por causa de dichas intervenciones
[7]. Nuestro país ocupa el segundo lugar en secuestros en el mundo, solamente superado por Colombia. Pareciera que el progreso es limitado. ¿Por qué sucede esto si el hombre ha logrado curar enfermedades que antes no tenían solución, explota la ingeniería genética, ha subido su promedio de vida
[8] y crea inventos que facilitan la ejecución de las actividades domésticas y laborales? Seguramente se debe a que no todos tienen acceso a esos avances científico-tecnológicos y además porque muchos de los que los poseen tienen una forma de vida que no les es agradable. ¿Cuál es esa manera de vivir? Una que definitivamente es inmediata y se desentiende lo más posible de las tradiciones (algo valioso que la Historia nos ha legado), aunque recurre a su etiqueta cínicamente porque se puede apelar a ella con facilidad para justificarse
[9]. La gente -con la ambigüedad que implica el término-, los medios de comunicación
[10], especialmente la televisión (la nueva educadora que empobrece la capacidad cognitiva y moldea las almas en un entorno de sempiterno espectáculo), sugieren y proponen que si uno quiere ser feliz en la vida, debe obtener una profesión que deje dinero, que permita hacerse de un amplio patrimonio y de liquidez para mantener una familia
[11]. La personalización del proyecto de vida es la base de toda acción. El Yo es el centro de interés de cada individuo y se convierte en un Narciso y aficionado a la seducción de un sinnúmero de estímulos que, como resultado, derivan en la indiferencia hacia lo carente de llamatividad y hacia las grandes metas (escolares, políticas, laborales, humanitarias)
[12]. En cambio las metas particulares se engrandecen. Pensemos en el caso de la salud: el cuerpo es único, íntimo, para adorarle. Nos anuncian tratamientos para adelgazar, para retrasar el envejecimiento, hasta aparatos que hacen que los músculos se ejerciten sin que uno haga el menor esfuerzo. Por otro lado, se nos anuncian pastillas para el vigor sexual, perfumes con ferohormonas y, hasta beber un refresco o ponerse un desodorante, debe convertirnos en símbolos sexuales. Estamos en una época donde los eslóganes constituyen el centro de nuestros pensamientos y poco los meditamos lógicamente
[13]. No se diga: se nos venden tarjetas de crédito, automóviles, bebidas alcohólicas, productos que nos hacen sobresalientes. Bueno hasta los jabones nos dan poder. ¿Quién es el poderoso? Quien más pueda adquirir (consumismo) ya que las adquisiciones dan placer y fama (la cual también es placentera). Este afán de adquirir, de vivir en sempiterno placer ha sido malinterpretado y distorsionado por grupos con rostro que fomentan los vicios, tan es así que en E.U. alrededor de 50 mil personas mueren anualmente por sobredosis de drogas
[14] y en México unos 210 800 adolescentes al parecer son adictos al alcohol
[15]. La Academia, Big Brother, Operación Triunfo muestran ese afán compartido de ser famosos, aunque sea 15 minutos –como sugirió Andy Warhol-, anhelo acompañado de un paradójico interés en la vida privada de los otros y el descuido de la propia. ¿Y cómo se alcanza esa efímera fama y el poder? Con talento y éste produce dinero, siempre y cuando, la persona sea productiva (vendiendo, fabricando, haciendo empresa, comercio informal, lo que sea).
La técnica es para el placer y el placer es para el individuo. Aunque el placer y la individualidad no son malos, éstos actualmente se reducen al egoísmo, para el cual todo –incluso la demás gente- es un medio de satisfacción personal. Así pues la belleza
[16], la productividad, el sexo, el dinero, el poder son los valores de nuestra era. Ser el número uno es lo que proponen los medios y, hasta escuelas prestigiosas como alguna surgida en el Norte del país, caen en el juego del narcisimo, que lejos de hacer al individuo independiente, lo estandariza bajo esta nueva forma de control social
[17]. Por ejemplo, la misión de una de sus preparatorias situada en la Ciudad de México, pretende ser la número uno del país, con los mejores estudiantes y los mejores docentes en menoscabo del valor de los docentes y estudiantes de otras instituciones. ¿Cuál es el criterio para establecer esa diferencia entre los ahí presentes y los externos? La línea entre la ideología nociva y la calidad educativa puede volverse muy tenue.
La competencia entre muchos rivales por la cúspide y por la excelencia genera envidia y estrés si no se alcanza la meta. La cosa es que sólo el número uno la puede alcanzar y entonces no es de extrañar el aumento de suicidios, tasas de divorcios
[18], depresiones, adicciones. Fama, dinero, sex-appeal, poder, belleza (algunos de los cuales se esfuman con relativa rapidez) son elementos difíciles de lograr en Occidente y particularmente en un México en constantes crisis económicas, con sueldos raquíticos y frecuentes sacrificios. Basta con saber que en nuestro país, poco más de sesenta millones de compatriotas viven con un ingreso inferior al salario mínimo y los ingresos anuales de un campesino difícilmente superan los 5500 pesos
[19]. Paradójicamente el hombre más rico de nuestra nación tiene una fortuna de 11 mil millones de dólares. Algo falla en la distribución de la riqueza y en las oportunidades que se nos otorgan.
El panorama parece exageradamente desolador. Por desgracia no es fantasía, sino realidad. Este es el mundo que hemos y que nos han creado. ¿Se puede corregir? Si para un individuo es imposible tamaña transformación, quizá para una sociedad o bien para su mayoría no lo es. Mas eso depende de muchos factores. ¿qué se puede hacer entonces? Aprovechar ese individualismo y transformarse uno como individuo en lo que se quiere ser, en luchar por la felicidad conociéndose a sí mismo y modificando nuestras circunstancias, porque ya lo decía Ortega y Gasset: “yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo a mí”...
[1] Esto si se focaliza en Latinoamérica, veremos que los países con más hambre son Haití y en general los países centroamericanos. Noticia dada en Monitor de Radio Red el día 16 de octubre del 2003.
[2] Ya José Sarukán dijo que el hombre está generando la sexta extinción de seres vivos más importante en la historia del Planeta.
[3] Dato proporcionado el 2 de enero del 2004 en el programa de Monitor de Radio Red.
[4] En México, en el año 2004, la cantidad de personas que viven en pobreza extrema es de 39 millones, es decir, el 13% de nuestros compatriotas.
[5] http://mx.news.yahoo.com/021230/6/pv1v.html Consultada el 2 de enero de 2003.
[6] Información dada por los noticieros Televisa.
[7] Noticia dada en Monitor de Radio Red el día 21 de diciembre del 2003.
[8] Cuenta Carl Sagan que en la época pre-agrícola, las expectativa de vida de los cazadores – recolectores era de 20 a 30 años cifra que no varió significativamente a lo largo de la historia sino hasta 1870, cuando subió a cuarenta en Europa y luego a cincuenta en 1915, sesenta en 1930, setenta en 1955 y hoy cerca de los ochenta (cfr. SAGAN, Carl. El mundo y sus demonios. La ciencia como una luz en la oscuridad. Edit. Planeta. Págs. 26-27).
[9] HAVELOCK, Erick A. La musa aprende a escribir. Reflexiones sobre oralidad y escritura desde la antigüedad hasta el presente. Edit. Piados. España, 1996. Pág. 102.
[10] En 2003 se hizo un estudio sobre el tiempo que los jóvenes occidentales de países desarrollados invierten con dichos medios y arrojó que pasan 17 horas semanales frente al internet; 14 frente a la televisión; y 12 ante la radio. Cfr. Programa noticioso de Radio Red (7 de agosto del 2003).
[11] Cfr. SARTORI, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. Edit. Taurus, 2ª ed. México, 2002. Este libro profundiza en la manera en cómo afecta la televisión a las personas y a su capacidad de conocer.
[12] Cfr. LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Edit. Anagrama, 12ª ed. España, 2002. Para profundizar en el tema del individualismo este libro es excelente.
[13] DE ALEJANDRO. José María. La Lógica y el Hombre. Edit. BAC. España,1970. Cfr. El prólogo.
[14] Información dada por Jesús Blancornerlas en el programa de Monitor de Radio Red el día 11 de septiembre del 2003.
[15] Cápsula informativa dada en la estación el Fonógrafo el día 19 de octubre del 2003.
[16] El modelo de belleza femenina es el de una mujer muy delgada, pero con busto y glúteos pronunciados; mientras que el modelo del hombre es el del cuerpo musculoso. En el primer caso, naturalmente 2% de la población femenina puede tener ese cuerpo. Como consecuencia ha crecido el fenómeno de la anorexia y la bulimia, de tal manera que hay 7 millones de enfermos de trastornos alimenticios (de los cuales uno por ciento ya son hombres). Paradójicamente, para alcanzar esos cuerpos perfectos, la industria de las dietas es de 100 billones de dólares al año y una buena cantidad de las artistas y modelos de la televisión son promovidas bajo el perfil de dicho cuerpo (dato proporcionado por la Dra. Victoria Holtz en el programa radiofónico de Monitor de Radio Red, el 11 de octubre del 2003).
[17] LIPOVETSKY, Gilles. Op. Cit. Págs. 63-64.
[18] Según datos del INEGI registrados en el último censo, hubo 52358 divorcios registrados en nuestro país.
[19] Datos obtenidos también del INEGI. También podemos decir que otra buena cantidad de mexicanos vive de actividades sumamente insalubres, como la pepena, que mantiene a 10 mil familias en el Distrito Federal, que viven en condiciones de miseria debido a la explotación de sus líderes, quienes se benefician de la millonaria industria que representa su actividad.